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De cada 10 planes que presenta, ¿cuántos le aprueban?

Operación
Un plan de tratamiento sobre el escritorio de la consulta

Hay una métrica que separa a las clínicas que crecen de las que trabajan igual de duro y no crecen, y casi ninguna la tiene a mano.

De cada diez planes de tratamiento que usted presenta, ¿cuántos le aprueban?

Si la respuesta es "no sé", está en la mayoría. Y la mayoría está dejando plata sobre la mesa sin saber cuánta.

Cómo se calcula

Es más simple de lo que parece:

planes aprobados ÷ planes presentados = tasa de aceptación

Un plan presentado es uno que usted le explicó a un paciente y al que le puso precio. Uno aprobado es uno donde la persona dijo que sí y se agendó la primera sesión.

Mídalo un mes. Una raya por cada plan presentado, una marca cuando lo aprueban. No necesita más.

Dónde está el promedio y dónde el techo

Acá es donde el ejercicio se vuelve incómodo, en el buen sentido.

La clínica promedio aprueba cerca del 45 a 46 % de los planes que presenta. El 10 % con mejor desempeño llega al 83 % (informe de industria de Henry Schein One, sobre más de 2.500 clínicas).

Esa distancia no es talento. Es método.

Un dato más, que cambia cómo se lee el propio número:

  • La aceptación de un paciente nuevo ronda el 25 a 35 %.
  • La de un paciente establecido, el 50 a 60 %.

O sea que su tasa global depende mucho de cuántos pacientes nuevos esté viendo. Una clínica que crece rápido va a tener una tasa global más baja, y eso no significa que lo esté haciendo peor. Mida las dos por separado o va a sacar la conclusión equivocada.

El dato que más sorprende

Hasta acá hablamos de planes aceptados. Pero aceptar no es terminar.

La tasa promedio de tratamientos completados es del 42 % (2025 Dental Industry Outlook, sobre unas 3.400 clínicas).

Léalo otra vez. Seis de cada diez planes que el paciente aceptó se quedan a medias.

Ese es, con diferencia, el hueco más grande y el más barato de tapar. Es gente que ya dijo que sí, que ya confía en usted, que ya empezó a pagar. No hay que convencerlos de nada: hay que no perderlos en el camino.

Las razones típicas son aburridas y por eso se arreglan: se fue sin la siguiente cita agendada, faltó a una y nadie volvió a llamar, el tratamiento se alargó y perdió el impulso, o el abono se le complicó y le dio vergüenza decirlo.

Las cuatro cosas que mueven el número

Presente el plan completo, no la urgencia de hoy. Si el paciente necesita seis cosas y usted le menciona una, aceptó una. La conversación completa se tiene una vez, con el odontograma a la vista, y se decide juntos el orden.

Dé opciones, no un precio. Un número solo se acepta o se rechaza. Dos o tres caminos —el ideal, el intermedio, el que resuelve lo urgente— convierten la pregunta de "sí o no" en "cuál". Es una conversación distinta.

Ofrezca abonos antes de que los pidan. Mucha gente no dice "no puedo pagarlo", dice "lo voy a pensar". Si el plan de pagos aparece en la misma conversación que el precio, se elimina la excusa cómoda.

Nunca deje salir a un paciente sin la siguiente cita agendada. Esta es la que más impacto tiene sobre el 42 % y la que menos cuesta. "Lo llamo la otra semana para agendar" es, en los hechos, no agendar.

Por dónde empezar

  1. Mida un mes. Planes presentados, planes aprobados, separando pacientes nuevos de establecidos.
  2. Mida también los terminados. De los que aceptaron hace seis meses, ¿cuántos llegaron al final?
  3. Elija una sola de las cuatro cosas de arriba y hágala siempre durante un mes. La de la siguiente cita agendada es la más fácil y la de mejor retorno.
  4. Vuelva a medir.

Los planes que quedaron a medias siguen en su expediente, y esos pacientes son los más baratos de recuperar que usted tiene.

Fuentes

  1. Henry Schein One, informe de industria sobre aceptación de planes de tratamiento (más de 2.500 clínicas)
  2. 2025 Dental Industry Outlook, sobre unas 3.400 clínicas (informe de industria, citado por su nombre)

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